Por Jorge Claudio Silva.
El 3 de agosto de 1961 ocurrió un accidente que enlutó a varias familias de Alvear.
Se estaba construyendo el puente sobre el río Aguapey, una obra clave para unir la Ruta Nacional Nº 14. Hasta ese momento, el cruce del Aguapey se realizaba mediante una balsa movida por «manoplas», un sistema en el que el balsero —generalmente eran dos— impulsaba la balsa a través de dos cables de acero que cruzaban el río de orilla a orilla.
Los obreros eran trasladados diariamente desde Alvear hasta el lugar de la obra en un camión. Por la mañana iban al trabajo y, al finalizar la jornada, regresaban en el mismo vehículo.
Aquel frío y trágico jueves, al caer la tarde, el camión de la empresa recogió a los trabajadores para llevarlos de regreso a sus hogares. Sin embargo, al superar la mitad del trayecto, el conductor perdió el control del vehículo y volcó, provocando la muerte instantánea de:
Díaz, Hilario
González, Jacinto
Gonzales, Sebastián
Ortega, Edmundo
Pérez, Ramón
Salinas, Martírez Baltazar
Silva, Bruno Emilio
Verón, Vidal María
Varios otros resultaron heridos y fueron trasladados al hospital. Algunos fallecieron días después a causa del impacto.
Esa noche, Alvear fue invadido por una tristeza profunda. Ocho hogares velaban a otros tantos hombres que habían salido esa mañana con la esperanza de mejorar sus vidas y las de sus familias a través del trabajo.
Casi todos dejaron hijos pequeños, como en los casos de Edmundo Ortega y Martírez Baltazar Salinas, cuyos descendientes aún viven en Alvear, según cuentan con emoción sus familiares.
Toda la población estaba ilusionada con la construcción del puente carretero sobre el Aguapey, una obra largamente esperada que prometía desarrollo y conectividad. Además de representar un avance para la región, era una fuente de empleo para muchas personas del pueblo.
Desgraciadamente, ese anhelo se vio empañado por la tragedia. El conductor del camión declaró que realizó una maniobra brusca para evitar un obstáculo que apareció repentinamente en su camino.
Durante años, un monolito marcó el sitio del accidente como homenaje a las víctimas. Hoy, sin embargo, ya no es visible.
