Tras una primera mitad del año marcada por la calma en el mercado cambiario, el inicio de julio trajo una fuerte tensión sobre las cotizaciones del dólar. En apenas tres días, la divisa estadounidense registró un incremento de $40, alcanzando su valor nominal más alto desde que el Gobierno eliminó el cepo cambiario en abril, medida que volvió a habilitar la compra de dólares en bancos.
Los analistas del sector atribuyen este salto a un combo de factores estacionales y financieros. Entre ellos, se destaca la creciente demanda para dolarizar aguinaldos, prepararse para los gastos de las vacaciones de invierno y el desarme de posiciones de carry trade —una estrategia que aprovecha tasas de interés locales altas para obtener ganancias en pesos y luego volver al dólar.
Este nuevo escenario cortó la relativa estabilidad cambiaria que predominó durante el primer semestre. Mientras el dólar oficial libre marcó un nuevo máximo, el dólar blue cotiza en torno a los $1240 y el MEP se ubica cerca de los $1235.
Lo llamativo es que esta escalada se produjo a pesar de una sólida liquidación por parte del sector agroexportador. Según datos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), el campo ingresó al mercado oficial US$269 millones este martes, y el lunes anterior se habían liquidado US$381 millones —el monto diario más alto desde mayo de 2023, cuando aún regía el Programa de Incremento Exportador del exministro Sergio Massa.
Desde PPI destacaron que, a pesar del ingreso de divisas, la presión cambiaria se mantuvo firme, señal de que la demanda de dólares fue incluso más intensa. Así, la racha de tranquilidad que dominó durante varias semanas se vio abruptamente interrumpida, y el mercado permanece atento a los próximos movimientos del Gobierno y del Banco Central frente a un nuevo frente de tensión.

